martes, 5 de noviembre de 2013

Los Molinos de Kinderdijk

Si pensamos porque es famosa Holanda, seguramente lo primero que se nos ocurra sería ..... por sus Molinos y luego sus bicicletas, sus tulipanes y su queso.





A unos 25 Km. de Róterdam se encuentra Kinderdijk y sus 19 molinos de extracción de agua que datan del 1740 y son patrimonio de la UNESCO, cuya función es evitar las inundaciones del terreno mediante un sistema de canales.





Es una de las zonas más bonitas para visitar y qué mejor que hacerlo en bicicleta.  Nosotros iniciamos nuestro viaje en la estación de tren de Amsterdam Centraal, será una excursión de un día a Róterdam que está a una hora y cuarto en tren. Como no hemos traído nuestras Dahon, alquilaremos unas bicis típicas holandesas y visitaremos la capital de la cultura y arquitectura Holandesa.

Después de toda la mañana pedaleando, nos acercamos al puerto y subimos al waterbus con las bicis. Llegamos a un pequeño puerto y hacemos transbordo a una barcaza, navegamos por el río, hace sol y un poco de aire, entre el waterbus y la barcaza tardamos más o menos  una hora y media hasta llegar a Kinderdijk.




Al desembarcar paramos en una panadería típica y compramos un par de bebidas y unas galletas muy ricas, Waffles de Miel, nos dirigimos hasta los molinos, un par de fotos y seguimos pedaleando por una cicloruta.  El paseo es tranquilo y no nos cruzamos con algún que otro ciclistas, cruzamos puentes y carreteras y me sorprende que los coches paren para dejarnos cruzar.  Ya hemos pedaleado más de una hora, toca descansar un poco y hacer algunas fotos, me he dejado la cámara y aprovecho el móvil y la aplicaron lomo.




A los pies de otro molino no tan famoso nos comemos los waffles de miel, y descansamos con las impresionantes vistas del gigante holandés, unas vacas nos observan desde lo lejos.




De regreso a Róterdam paseamos un poco al atardecer y nos encontramos con una calle muy animada con grupos de Jazz, Samba, y Fusión que actúan para los bares y restaurantes de la zona. Nos acomodamos en un Indonesio para cenar y disfrutar de la música, hasta la hora de volver con el último tren a Amsterdam. 

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